
A Ferran Adrià y a Christian Escribà les une una profunda amistad. Una amistad forjada a lo largo de los años gracias a una estrecha relación personal y profesional entre elBulli y los Escribà.
Fueron muchos los momentos que quedarán para siempre en la memoria, pero, sin duda, uno de los más entrañables, será el recuerdo del gran maestro del chocolate, Antoni Escribà, cumpliendo con la tradición de pintar sus propios huevos de Pascua en la terraza del restaurante; pequeñas obras de arte que su gran amigo, Juli Soler, regalaba después a los clientes durante la Semana Santa.
Por eso y por mucho más, Christian tuvo claro que debía acompañar el gran momento que supuso el último servicio de elBullirestaurante y confeccionó, junto a su compañera de viaje, Patricia Schmidt, esta espectacular pieza realizada en merengue y pasta de azúcar, un auténtico símbolo de una celebración que demostraba que elBulli seguiría adelante con más fuerza que nunca.
Fueron muchos los momentos que quedarán para siempre en la memoria, pero, sin duda, uno de los más entrañables, será el recuerdo del gran maestro del chocolate, Antoni Escribà, cumpliendo con la tradición de pintar sus propios huevos de Pascua en la terraza del restaurante; pequeñas obras de arte que su gran amigo, Juli Soler, regalaba después a los clientes durante la Semana Santa.
Por eso y por mucho más, Christian tuvo claro que debía acompañar el gran momento que supuso el último servicio de elBullirestaurante y confeccionó, junto a su compañera de viaje, Patricia Schmidt, esta espectacular pieza realizada en merengue y pasta de azúcar, un auténtico símbolo de una celebración que demostraba que elBulli seguiría adelante con más fuerza que nunca.