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La búsqueda de nuevos productos

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La búsqueda de nuevos productos no elaborados y elaborados fue siempre un método creativo fundamental en elBullirestaurante que forjó una filosofía propia en relación con la forma de comprenderlos y juzgarlos por su valor gastronómico, es decir, por las posibilidades que ofrecían para la creación culinaria y no por su precio.

Esta labor incesante se tradujo en la incorporación de nuevos productos comestibles que no se habían utilizado antes en un restaurante gastronómico occidental de alta cocina. Este hecho ha ejercido gran influencia en las nuevas generaciones de cocineros profesionales, tanto en restaurantes de cocina popular, como en cocinas domésticas e incluso en la propia industria alimentaria.
Comprender los productos
En un restaurante, los productos son un recurso que hace posible la reproducción diaria de la oferta gastronómica y tienen un impacto directo sobre la experiencia que vive el cliente. Y es que sin producto no hay cocina, aunque dispongamos del resto de elementos necesarios para llevar a cabo la acción de cocinar. En definitiva, el producto es la materia prima del cocinero y uno de sus recursos culinarios principales para crear.

Podemos llevar a cabo una primera división de los productos en dos grandes categorías: productos gastronómicos y no gastronómicos (en función de que su uso sea exclusivamente culinario o no). Si nos centramos en los productos gastronómicos, estos se dividen, a su vez, en comestibles y no comestibles.

En el segundo grupo encontramos las herramientas, que también tienen la consideración de producto, y que veremos en la siguiente instalación del recorrido expositivo.

En cuanto a los productos gastronómicos comestibles, tal y como has podido descubrir en la instalación dedicada a las taxonomías, se pueden subdividir en dos grupos:
  • El primero es el de los productos no elaborados, tanto naturales, si son silvestres o salvajes y existen en la naturaleza sin necesidad de intervención humana, como artificiales, cuando son criados o cultivados por el ser humano, a través de la domesticación de especies.

  • El segundo grupo es el de los productos elaborados, que se producen en la industria alimentaria o que son elaborados por pequeños artesanos y que el cocinero (amateur o profesional) compra y emplea como elaboraciones intermedias en un proceso de elaboración determinado. A veces, los productos elaborados se pueden consumir directamente, si se emplatan, sirven y ofrecen para degustar como elaboraciones.

Por tanto, la diferencia principal entre ambos está en cómo llegan al consumidor (en nuestro caso, al restaurante) y el uso que se hace de ellos.

Partimos de la idea de que un producto elaborado ya ha sido «cocinado», mientras que un producto no elaborado requiere casi siempre, como mínimo, que se realice un proceso de preelaboración para poder consumirlo.

Se pueden encontrar nuevos productos en otras culturas o países y emplearlos en un contexto diferente, o redescubrirlos, cuando se crea una nueva variedad o se altera una característica de un producto que ya existía, incluso cuando se analizan y se emplean partes de un producto no utilizadas con anterioridad.