
Ferran Adrià también fue pionero al incorporar a diseñadores industriales, diseñadores de producto, arquitectos o diseñadores de interiores en el propio sistema creativo de elBulli.
Ya no se trataba de realizar encargos, sino de colaborar conjuntamente en la búsqueda de un resultado especial y novedoso. Las sinergias originadas dieron como resultado una explosión creativa sin precedentes que marcó el camino a seguir en el sector más innovador de la restauración gastronómica.
Esa capacidad trascendió a otros sectores del ámbito de la gastronomía y se trabajó en nuevos conceptos de herramientas, diseño de productos o de espacios donde vivir experiencias diferenciales.
En este sentido, en 2001 se produjo un hecho diferencial cuando se inició una colaboración con Luki Huber, un diseñador industrial suizo afincado en Barcelona que se integró en el equipo creativo de elBullirestaurante. Luki trabajó de manera exclusiva entre 2002 y 2005 para aportar propuestas de nuevas herramientas gastronómicas y buscar soluciones a algunos problemas que se planteaban al realizar ciertas elaboraciones.
El impacto de este planteamiento de colaboración interdisciplinar integrada en un mismo equipo fue enorme y demostró que una pyme como elBulli podía desarrollar sus propios diseños.
Este hecho supuso un cambio de paradigma en la relación del sector de la restauración gastronómica con los profesionales del diseño y le valió a Ferran Adrià, en 2006, el premio Lucky Strike de diseño que concede la Raymond Loewy Foundation, un reconocimiento destinado exclusivamente a grandes figuras del diseño y que llevaba implícito una aceptación rotunda de la cocina como hecho cultural creativo.
Ya no se trataba de realizar encargos, sino de colaborar conjuntamente en la búsqueda de un resultado especial y novedoso. Las sinergias originadas dieron como resultado una explosión creativa sin precedentes que marcó el camino a seguir en el sector más innovador de la restauración gastronómica.
Esa capacidad trascendió a otros sectores del ámbito de la gastronomía y se trabajó en nuevos conceptos de herramientas, diseño de productos o de espacios donde vivir experiencias diferenciales.
En este sentido, en 2001 se produjo un hecho diferencial cuando se inició una colaboración con Luki Huber, un diseñador industrial suizo afincado en Barcelona que se integró en el equipo creativo de elBullirestaurante. Luki trabajó de manera exclusiva entre 2002 y 2005 para aportar propuestas de nuevas herramientas gastronómicas y buscar soluciones a algunos problemas que se planteaban al realizar ciertas elaboraciones.
El impacto de este planteamiento de colaboración interdisciplinar integrada en un mismo equipo fue enorme y demostró que una pyme como elBulli podía desarrollar sus propios diseños.
Este hecho supuso un cambio de paradigma en la relación del sector de la restauración gastronómica con los profesionales del diseño y le valió a Ferran Adrià, en 2006, el premio Lucky Strike de diseño que concede la Raymond Loewy Foundation, un reconocimiento destinado exclusivamente a grandes figuras del diseño y que llevaba implícito una aceptación rotunda de la cocina como hecho cultural creativo.
LIBRO
Diseños y esbozos para elBulli
Luki Huber
Luki Huber