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Los talleres creativos

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La evolución del concepto de taller fue el hilo conductor de la trayectoria de la cocina de Ferran Adrià, una idea concebida ya desde sus inicios al frente de la cocina de elBullirestaurante y cuyo recorrido histórico puedes conocer con más detalle en esta instalación.
CRONOLOGÍA DEL TALLER CREATIVO DE ELBULLIRESTAURANTE
El taller de Xavier Medina Campeny
En verano de 1991, después de mantener una serie de conversaciones sobre arte y creatividad, el escultor Xavier Medina Campeny, cliente de elBullirestaurante, invitó a Ferran Adrià a trabajar en su taller de Palo Alto, en el barrio barcelonés del Poblenou. Así, durante el invierno siguiente, mientras Xavier iba trabajando en sus proyectos artísticos, Ferran cocinaba platos que luego ambos degustaban. Era la primera vez que estaba en una cocina creando, sin la necesidad de satisfacer un servicio de restaurante. Se trató de una experiencia inolvidable, ya que pudo conocer de primera mano la manera de trabajar de un creativo y comprender que había genes en los procesos creativos de la escultura que eran trasladables a la cocina.
La partida de desarrollo: el primer intento de profesionalizar la creatividad
No fue hasta 1993, año en el que se inauguró la nueva cocina en elBulli, cuando Ferran se planteó la posibilidad de formar un equipo que se dedicara a la creatividad, que en 1994 adoptó el nombre de partida de desarrollo. Esta iniciativa respondía a la necesidad de profesionalizar el proceso creativo. Se había establecido ya el propósito ineludible de dar nacimiento a nuevos conceptos y técnicas, lo que exigía una dedicación diaria a la creatividad.

Los cocineros Andoni Luis Adúriz, Bixente Arrieta y Alex Montiel acompañaron a Ferran y al equipo base de elBulli en esta «locura» durante los años 1993 y 1994, y jugaron un papel relevante en el inicio de la trayectoria creativa de elBulli.
Talaia Mar: el inicio del concepto de equipo creativo
El año 1995 fue crucial en el terreno de la creatividad. La consolidación del cierre invernal de elBullirestaurante permitía disponer de unos meses para centrar todo el esfuerzo en el proceso creativo, sin tener que estar pendientes del servicio diario en el restaurante. Ofrecía, además, la posibilidad de consagrarse a la creación de nuevos conceptos y técnicas en la misma Barcelona, un factor cada vez más importante debido a las nuevas actividades empresariales que estaban emprendiendo. La solución llegó con la apertura del restaurante Talaia Mar, en el Puerto Olímpico de Barcelona, al que el equipo de elBulli asesoraba. Ferran Adrià, Albert Adrià y Oriol Castro aprovecharon las tardes, entre servicios, para realizar sesiones de creatividad en la cocina del restaurante junto con el núcleo duro del equipo, formado por Alex Montiel, Marc Singla, Carles Abellán, Sergi Arola y Oriol Balaguer.
El primer taller en L’Aquàrium
Cada vez iba cogiendo más cuerpo la idea de crear un taller, pero faltaba saber cómo y dónde hacerlo. A partir del invierno de 1997, el proyecto de elBullitaller se desarrolló de forma intensiva en L’Aquàrium de Barcelona, donde desde hacía tres años elBulli tenía la sede de su empresa de catering. Se empezó a organizar una biblioteca de gastronomía y a archivar todo lo referente a elBullirestaurante, estableciendo un calendario y sistematizando todo el proceso creativo.
elBullitaller: el sueño se hace realidad  
Junto con Oriol Castro y Albert Adrià, el equipo se ampliaba con Sílvia Fernández, asistenta de Ferran, y Marc Cuspinera, que después de ocupar el puesto de jefe de cocina en elBullirestaurante durante tres años pasó además a convertirse en la mano derecha de Ferran en el tema de productos e imagen.

Al mismo tiempo se fueron abordando otras actividades que iban conformando la galaxia Adrià-Soler, por lo que la necesidad de disponer de un espacio específico era ya una cuestión ineludible. A finales de 1998 se encontró el emplazamiento ideal: un espacio dentro de un palacete del siglo XVIII situado en la calle Portaferrissa y vecino al mercado de la Boquería, fundamental para la adquisición de los productos a diario.

En enero de 2000, el equipo creativo se instalaba en elBullitaller para afrontar el reto de combinar la creatividad de la cocina de elBullirestaurante con la creatividad aplicada a los negocios.

Se formaron dos equipos bien diferenciados que acabarían disponiendo de sus propios espacios tras la creación de elBullicarmen en el año 2002, un lugar específico para la gestión de los proyectos de esta galaxia.

El sueño se había cumplido.