
Realizada por Luki Huber, diseñador industrial que fuera miembro del núcleo duro del equipo creativo de elBulli entre 2002 y 2005, esta instalación plantea la complejidad presente en cada “experiencia que se vive en un restaurante gastronómico” de alto nivel.
Ferran Adrià utilizó la cocina como lenguaje para expresarse y presentó un discurso propio, bajo una filosofía y con una intencionalidad que no solo apelaban a la dimensión organoléptica, la sensopercepción y la memoria, sino también a otras dimensiones del ser humano: la razón, las emociones y la espiritualidad.
Nos atrevemos a afirmar que difícilmente podremos encontrar una experiencia más compleja que la que se vive en un restaurante gastronómico cuando los ejecutores de la oferta y los receptores de esta actúan con excelencia.
Todos los procesos físicos conectan con los procesos cognitivos de nuestra mente. Tanto los procesos cognitivos básicos —sensopercepción, atención, concentración y memoria—, como los complejos —inteligencia, pensamiento y lenguaje— interactúan de un modo absolutamente inimaginable.
La misión de elBullirestaurante fue la de buscar los límites de la experiencia gastronómica y abrir caminos compartiendo las creaciones y el conocimiento generados en todo el proceso.
El menú degustación se concebía como una obra global, donde cada elaboración interactuaba con las demás conformando un todo conectado. Podía haber distintas elaboraciones pensadas para ser combinadas entre ellas, pero que solo tenían sentido en la medida en que la otra existía, generando así secuencias de elaboraciones con múltiples finalidades: provocar al comensal, generar debate, emocionar, hacerle reflexionar, etc.
A todo ello hay que añadir que para comprender qué es la experiencia y cómo la vive el comensal, primero debemos tener claro el significado de la oferta gastronómica, que, al contrario de lo que se pueda pensar, va más allá de la comida y la bebida.
De igual manera que para nosotros el concepto de «oferta» es muy amplio, entendemos como «experiencia gastronómica» el conjunto de acontecimientos que se suceden cuando un individuo o grupo de individuos acude a un establecimiento. El cliente no solo degusta las elaboraciones de comida y bebida, sino también el resto de elementos que configuran la oferta que el restaurante ha diseñado para él: el trato, la ubicación, el confort o la explicación de las elaboraciones, por poner solo unos ejemplos.
Esto quiere decir que la degustación de las elaboraciones es algo que puede justificar el hecho de acudir a un establecimiento determinado, pero no es la única cuestión que valora una persona para elegirlo.
¿Alguien da más?
Ferran Adrià utilizó la cocina como lenguaje para expresarse y presentó un discurso propio, bajo una filosofía y con una intencionalidad que no solo apelaban a la dimensión organoléptica, la sensopercepción y la memoria, sino también a otras dimensiones del ser humano: la razón, las emociones y la espiritualidad.
Nos atrevemos a afirmar que difícilmente podremos encontrar una experiencia más compleja que la que se vive en un restaurante gastronómico cuando los ejecutores de la oferta y los receptores de esta actúan con excelencia.
Todos los procesos físicos conectan con los procesos cognitivos de nuestra mente. Tanto los procesos cognitivos básicos —sensopercepción, atención, concentración y memoria—, como los complejos —inteligencia, pensamiento y lenguaje— interactúan de un modo absolutamente inimaginable.
La misión de elBullirestaurante fue la de buscar los límites de la experiencia gastronómica y abrir caminos compartiendo las creaciones y el conocimiento generados en todo el proceso.
El menú degustación se concebía como una obra global, donde cada elaboración interactuaba con las demás conformando un todo conectado. Podía haber distintas elaboraciones pensadas para ser combinadas entre ellas, pero que solo tenían sentido en la medida en que la otra existía, generando así secuencias de elaboraciones con múltiples finalidades: provocar al comensal, generar debate, emocionar, hacerle reflexionar, etc.
A todo ello hay que añadir que para comprender qué es la experiencia y cómo la vive el comensal, primero debemos tener claro el significado de la oferta gastronómica, que, al contrario de lo que se pueda pensar, va más allá de la comida y la bebida.
De igual manera que para nosotros el concepto de «oferta» es muy amplio, entendemos como «experiencia gastronómica» el conjunto de acontecimientos que se suceden cuando un individuo o grupo de individuos acude a un establecimiento. El cliente no solo degusta las elaboraciones de comida y bebida, sino también el resto de elementos que configuran la oferta que el restaurante ha diseñado para él: el trato, la ubicación, el confort o la explicación de las elaboraciones, por poner solo unos ejemplos.
Esto quiere decir que la degustación de las elaboraciones es algo que puede justificar el hecho de acudir a un establecimiento determinado, pero no es la única cuestión que valora una persona para elegirlo.
¿Alguien da más?